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martes, 16 de julio de 2019

Parque Itchimbía


Palacio de Cristal
Parque Itchimbia
El Parque ocupa la cima y las laderas de la loma del Itchimbía, está rodeado de barrios tradicionales como el Dorado, La Tola y San Blas. Es un mirador único que ofrece una vista de 360º de Quito y su entorno. Si el cielo está despejado se puede divisar la ciudad, los valles de Turubamba y de Tumbaco, el Pichincha, el Cayambe, el Antisana, el Atacazo, El corazón y los Illinizas.
El Itchimbía es un lugar histórico: loma consagrada al sol y la luna por nuestros ancestros; observatorio y centro de la sabiduría andina; conocida como “La Botica de Quito”, por sus hierbas medicinales. 
Dirección
José María Aguirre N4-108 y Concepción (barrios El Dorado / La Tola).
Fecha de Inauguración
El Centro Cultural Itchimbía abrió sus puertas el sábado 31 de julio del 2.004, con la exposición arqueológica El Señor de Sipán. 
Extensión
Tiene una extensión de 54 hectáreas.
Biodiversidad
La loma del Itchimbía es una extensa área verde, rica en especies nativas, la misma que por su ubicación y topografía es un espectacular mirador.
Con una superficie de 54 hectáreas, de las cuales más de treinta están compuestas de chaparro, se encuentran aproximadamente 400 variedades de flores, 40 especies de aves y una hectárea de humedal, riquezas que la convierten en un lugar interesante.
Atractivos
• El parque es considerado un mirador natural por la amplia visibilidad que tiene de la ciudad, en sus cuatro puntos cardinales. En el terreno de la cima existe una construcción de principios del siglo, la casa hacienda Piedrahita. 
• El Centro Cultural, con un área de construcción de 3.135 metros cuadrados, cuenta con salones para conferencias, instalaciones de última tecnología, luces robóticas, circuito cerrado de televisión, visor panorámico, temperatura controlada al interior, y una acústica que garantiza la calidad del sonido.
La edificación está reforzada con vidrio de 10 y 12 milímetros en paredes y ventanales.
• El Itchimbía es un parque incluyente, en donde niños, jóvenes y adultos pueden vivenciar de manera practica la tolerancia, la solidaridad, la discriminación positiva y el respeto al ambiente. Niños, mujeres embarazadas, personas discapacitadas y adultos de la tercera edad tienen un trato preferencial. Es un espacio con servicios de calidad para todos, seguro, limpio y saludable.
• El Itchimbía es un espacio de enseñanza y aprendizaje, en donde todos sus elementos y actividades tienen un sentido demostrativo y pedagógico, orientado a enriquecer la experiencia de los visitantes del Parque, especialmente en temas ambientales y de desarrollo urbano.
El proceso educativo del parque, se apoya en la realización de un conjunto de actividades como: visitas guiadas, siembra de especies nativas, trabajos de campo, cursos, seminarios, talleres conferencias, observaciones y más.
• Espacios Recreativos: cuenta con varios módulos de juegos infantiles, vía de trote, ciclovía, senderos por el bosque, quebradas y áreas verdes, explanada para eventos masivos (Gran Plaza), canchas de fútbol, básquet y vóley, asaderos, miradores.
En el Parque Itchimbía se realizan de manera permanente ferias de salud, comidas típicas y artesanías, encuentros y festivales de juegos tradicionales, conciertos, presentaciones de teatro, títeres, música baile, danza, fotografía, manualidades y otros.
Historia
El Itchimbía, conjuntamente con las colinas de El Panecillo, El Placer y San Juan, delimitaban el espacio de la ciudad española de San Francisco de Quito, fundada en 1534. 
Los conquistadores la utilizaron como uno de sus campos de cacería y entrenamiento lúdico militar, quizás contrarrestando la función sagrada que, tanto los Incas como sus predecesores Quitu-Caras, habían dado a esta alargada colina, por la cual el Dios Sol se asomaba resplandeciente cada día.
En la segunda década del siglo pasado, el eminente arqueólogo Jacinto Jijón y Caamaño realizó algunos sondeos arqueológicos en el Itchimbía. En sus informes de campo describió el hallazgo de material cultural de filiación preincaica, destacándose la presencia de una tumba con un rico ajuar funerario: una vasija trípode de amplio gollete con ocho narigueras, dos de las cuales son de oro y las otras de cobre, un par de aretes en una fina lámina de oro y un collar, además de los cascabeles de cobre. Debido a las características y riqueza de este ajuar, Jijón y Caamaño determinó que se trataba de una ocupación anterior a la conquista Inca y que los objetos encontrados son del tipo antioqueño o quimbaya. 
Aquellos datos tempranos conviene añadir los vestigios descubiertos por el FONSAL en 1997, año en el que se comienza a pensar en un proyecto que haga del Itchimbía uno de los parques y centros culturales más importantes de la ciudad de Quito. Concretamente en el lado noreste de la cima se localizó una ofrenda a 72 cm b/s, conformada por una olla trípode incompleta con restos de hollín en el exterior, una olla globular asimétrica con base anular y dos compoteras, una de las cuales aparece decorada con apliques a manera de botones. Por sus rasgos característicos esta ofrenda funeraria (1250 d.C.-1534 d.C.) es interpretada como material del período de Integración; concordando así con el diagnóstico anterior.
Esta hermosa elevación fue, un espacio sagrado de especial relevancia para nuestros antecesores, tanto por la importancia simbólica que implicaba poder adorar y contemplar desde su cumbre al astro rey, en el recorrido que realiza hasta su ocultamiento, como por la ubicación estratégica sobre un terreno absolutamente irregular.

El Panecillo

El Panecillo
El panecillo
El Panecillo es un tradicional montículo precolonial, convertido en un mirador natural de la ciudad ahora adornado por el monumento a la Virgen de Quito esculpida por Bernardo de Legarda en los 70s, que es el principal punto de observación de la ciudad.
La estatua tiene 31.50 m de altura, es considerada la más grande del Ecuador construida en aluminio y está compuesta de más de 7000 piezas.
Dirección
Para subir hasta el mirador a pie, puede utilizar una de las vías más importantes que parte desde la calle García Moreno; si el ascenso lo hace en un vehículo, puede avanzar utilizando la avenida Melchor Aymerich, que es la única vía que lo comunica con la cúpula.
Fecha de Creación
En 1976, el artista español Agustín de la Herrán Matorras realizó en aluminio el monumento a la Virgen María que se encuentra en la cúspide del cerro. Está compuesto por siete mil piezas y es considerado como la mayor representación de aluminio del Ecuador.
Descripción
El pequeño montículo que se encuentra enclavado en la ciudad de Quito recibió este nombre de los conquistadores españoles, pero parece que su nombre auténtico en quichua es "Shungoloma"que significa "Loma del Corazón".
Es una referencia para los quiteños porque marca la división entre el sur y el centro de la ciudad; aún mantiene el legado de la época incaica porque allí se encuentra la Olla del Panecillo, una especie de cisterna circular de ocho metros de profundidad que fue utilizado para el riego de sembríos.
En la parte inferior del monumento a la Virgen, se puede apreciar el portal de la Olla que abre la plazoleta de acceso al mirador y que forma parte del sendero que utilizan los visitantes para apreciar la ciudad y sus alrededores.
Atractivos
• La Virgen del Panecillo: En la cima, dominando la ciudad se levanta la moderna estatua de la Virgen de Quito, obra del escultor español Agustín de la Herrán Matorras quien tomó como modelo la imagen de la Virgen alada que se encuentra en el templo de San Francisco, obra de Legarda, escultor de la época colonial.
• La Olla del Panecillo: Cerca de la cima puede observarse la llamada "olla del Panecillo" que no es sino una cisterna para recolección de agua construida por los españoles.
• El Mirador: Desde el mirador de Panecillo se aprecia el inmenso contraste entre la ciudad vieja y la ciudad moderna. Lo único que no ha cambiado con el pasar del tiempo es el cielo, que siempre será de un azul transparente, es decir un azul quiteño.
Origen del nombre Panecillo
Se dice que el Panecillo se llama así porque a los primeros españoles les pareció que aquel cerro tan redondo y armonioso, que se levantaba en el corazón de Quito, era igual que un pan, un panecillo de miga blanca y apretada, de esos que los panaderos de Sevilla o Andalucía horneaban para luego inundar las calles con su olor irresistible.
Muertos de nostalgia, los españoles bautizaron el pequeño cerro como El Panecillo, en una tierra en que no se conocía el pan que ellos añoraban, pues aún no había trigo, seguían extrañando esos panecillos calientes, acompañados de vino tinto, que años más tarde el gran Velásquez se encargaría de pintar en un lienzo donde un niño parte, desde hace siglos, un sabroso pedazo de pan.
Leyenda
En el libro Leyendas del Ecuador, de Edgar Allan García se cuenta una interesante leyenda la cual se narra a continuación:
Antes de que llegaran los españoles, este sitio era conocido como Yavirac, y ahí, sobre su cima, los indígenas anteriores a los incas, y más tarde los incas que invadieron estas tierras, festejaban el Inti Raymi, la gran fiesta del Sol. Así, el 21 de junio de cada año, los indígenas de distintas regiones se reunían en el Yavirac para cantar, bailar, beber y alabar, en una ronda de alegría, al altísimo señor del cielo que moría cada tarde y renacía cada mañana, al generoso Inti.
Pues bien, según la leyenda Atahualpa (que en realidad se llamaba Atabalipa) había mandado construir en la cima del Yavirac un templo de oro puro. Motivo por el cual luego de que los españoles mataron al Inca Atahualpa (que en ese entonces tenía 33 años), marcharon a toda prisa hacia Quito con ansias de repartirse el Templo de Oro que estaba en la cima del Yavirac.
Los españoles que sudorosos y cansados subieron a la cima del Yavirac se encontraron con que no había ni una sola pepita de oro sobre la tierra seca, el Templo del Sol había desaparecido como por arte de magia. Pero lo que no sabían, ni supieron nunca que dentro del Yavirac, en el corazón del cerro, entrando por caminos secretos llenos de arañas ponzoñosas y alacranes gigantescos y desfiladeros llenos de trampas mortales, se encuentra el Templo del Sol, cuidado por cientos de doncellas hermosas que no envejecen nunca y por una anciana sabia quién presuntamente es la mismísima madre de Atahualpa.
Además, la leyenda dice que: si logras encontrar la entrada, y luego de salvarte de los peligros que te esperan, llegas por fin a la morada de la anciana, tienes que pensar muy bien en lo que dices y haces. Si la anciana te pregunta mirándote fijamente a los ojos ¿qué buscas en esos recintos sagrados?, tienes que decir que eres pobre, que has ido a dar ahí por accidente, que sólo buscas la salida y que juras nunca revelar la entrada secreta a aquel templo.
La anciana entonces se levantará de su trono de oro macizo; te hará escoger entre una enorme piedra de oro, más un puñado de perlas, rubíes y esmeraldas que están sobre una mesa, y una tortilla de maíz, una mazorca de choclo tierno y un pocillo con mote jugoso que están sobre otra mesa. Piénsalo bien, pues si escoges la primera mesa, es probable que al salir te encuentres con que en vez de riquezas sólo llevas un pedazo de ladrillo y unas cuantas piedras comunes en las manos.
Y es probable también que, si escoges los alimentos que se encuentran sobe la segunda mesa, la tortilla se convierta de pronto en un enorme pedazo de oro sólido, el choclo tierno en numerosas pepitas de plata y el pocillo con mote en gran cantidad de perlas brillantes. Escoge bien, porque es probable que suceda también al revés, y que una vez afuera ya no haya forma de volver atrás.

Fuente: https://ec.viajandox.com/quito/el-panecillo-A114

jueves, 4 de abril de 2019

El Centro Histórico de Quito

Imagen relacionada
Iglesia San Francisco de Quito

El Centro Histórico es un amplio sector de la ciudad que fue levantado sobre las cenizas de la que fuera la capital de la mitad norte del Imperio Inca hasta que el General Rumiñahui la quemara hasta sus cimientos antes que entregarla a los conquistadores españoles.

Quito fue la primera ciudad en el mundo en ser declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por las Naciones Unidas en el año 1978. Su Centro Histórico tiene la magia de transportar a quienes lo visitan a épocas pasadas, mientras se camina por sus calles adoquinadas y por sus aceras empedradas. A inicios del Siglo xx, la ciudad apenas se localizaba al interior de las fronteras del Centro Histórico. Actualmente, este sector constituye apenas una ínfima parte de lo que es toda la ciudad, pero es, sin lugar a dudas, el sector más rico desde el punto de vista histórico y cultural. Algunas de las más famosas batallas independentistas y ejecuciones tuvieron lugar en las mismas plazas en las que hoy día deambulan turistas, transeúntes, vendedores y mendigos.

Típica calle del Centro Histórico de Quito

Hospedarse en alguno de los hoteles en el Centro de Quito actualmente se ha vuelto muy popular pues tanto sus históricos hoteles boutique como la mejora en la seguridad de esta parte de la ciudad, atraen cada vez a más turistas, lo mismo a quienes viajan con presupuesto limitado que a quienes tienen recursos para procurarse alojamientos de lujo.

Varios de los mejores bares y restaurantes de Quito están en el Centro Histórico. Escápese de los tours guiados y pase un poco de tiempo en las plazas y calles adyacentes a las principales, que muestran una exquisita arquitectura colonial y pasajes que conducen hacia adorables patios interiores coloniales.

Quito, Historia

Iglesia y Plaza de San Francisco

Durante la época precolombina, varios grupos indígenas habitaban el área de la actual Quito, entre estos los Quitus, de los cuales la ciudad toma el nombre. A principios del Siglo xvi, cuando los incas controlaban el territorio de Ecuador, Quito era la capital del Imperio Inca del Norte. En 1533, Rumiñahi, General de los incas, destruyó la ciudad incendiándola para que esta no cayera en las manos de los conquistadores, que avanzaban sobre ella. Apenas un año más tarde, luego de que los españoles conquistaran a los incas, el lugarteniente español Sebastián de Benalcázar inició la resconstrucción de la ciudad desde las ruinas que dejara atrás Rumiñahui.

El actual territorio de lo que hoy llamamos Ecuador fue parte del Virreinato del Perú desde 1544 hasta 1720, cuando se unió al recién creado Virreinato de Nueva Granada. En 1563, sin embargo, Quito se convirtió en una Real Audiencia de España de modo que podía lidiar directamente con Madrid en ciertos asuntos en lugar de hacerlo a través de Lima. El territorio así llamado no correspondía sólo al área que hoy conocemos como Quito, sino que la excedía en mucho, incluso abarcaba más allá del territorio de todo el actual país de Ecuador y que comprendía el norte de Perú, la ciudad de Cali, al sur de Colombia y gran parte de la Cuenca Amazónica.

Fuente: http://www.ecuadorexplorer.com/es/html/centro-historico.html